
Si algo atormentó al Divino Marquis, fue precisamente su escritura. Le quemaban en el alma todas las perversiones que atesoraba en su cabeza y sólamente podía purgarlas en el papel. La película de Philip Kaufman Quills (Plumas), no es más que la puesta en escena de la obra homónima de Doug Wright, donde plasma los últimos días de Sade, a raíz de su declaratoria de demencia en 1803 y trasladado al manicomio de Charenton. Su ex-esposa Constance e hijos se ocuparon de pagar sus gastos de manutención. Allí, se permitió que ésta viviera con él. El liberal director de la institución, el abad de Coulmier, lo animó a que representara varias de sus obras con algunos de los reclusos como actores, para ser presentadas al público parisino.
Sade comenzó un amorío con Madeleine Leclerc, una empleada de trece años de Charenton. La relación duró cuatro años, hasta la muerte de Sade el 2 de diciembre de 1814. Dejó su última voluntad, indicando que deseaba ser enterrado en su tierra de Malmaison, sin ceremonias, y en un montecillo de árboles, pidiendo que se plantasen bellotas sobre ella a fin de que "... las huellas de mi tumba desaparezcan de la superficie de la tierra, como me jacto de que mi memoria ha de borrarse de la mente de los hombres". No obstante, fue enterrado en Charenton; su cráneo fue exhumado posteriormente para estudios frenológicos. Su hijo quemó todos sus manuscritos inéditos, incluida una obra en varios volúmenes, Les Journées de Florbelle.
En la película, la acción se desarrolla obviamente en una institución mental del siglo XVIII, donde se encuentra internado un paciente muy especial: Donatien Alphonse François de Sade, más conocido por su título de Marqués de Sade y llamado por sus admiradores "el Divino Marqués", escritor conocido por sus novelas obscenas. Durante toda la película intentará trabar amistad con el director del psiquiátrico, Abbe de Coulmier, y con una de las lavanderas: Madeline. Todo empezará a ir mal cuando Abbe se dé cuenta de que las novelas del Marqués se están publicando en secreto, y con la inquietante aparición del Doctor Royer-Collard, que tratará por todos los medios de detener la salida de los libros del psiquiátrico.
Maravilloso el conjunto actoral, divino como el Marquís Geoffrey Rush, atrevida e inocente Kate Winslet como Madeleine, el sobrado Joaquín Phoenix como el sacerdote atrapado por la pasión y soberbio Michael Caine como el inquisitivo Dr. Collard. Toda una joya. Aviso: encontre una sola copia en El Toldo Rojo.
Letras Prohibidas (Quills) (2000)
Dirección: Philip Kaufman
Guión: Doug Wright
Intérprestes: Geoffrey Rush, Kate Winslet, Joaquín Phoenix y Michael Caine
La verdadera parafilia de Donatien
Etiquetas: De venta en el Toldo RojoPublicado por Oscar Albahaca a las 12:38 p. m.
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